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Crónica: Ultra Pirineu 2019, por Dani Aguirre

Sin duda, Ultra Pirineu (UP) es una de las carreras de ultra distancia más mediáticas. Son muchos los corredores de élite, tanto nacionales como internacionales, que la disputan cada año. Eso hace que el corredor popular quiera participar y medir sus fuerzas contra algunos de sus ídolos.

Dicho esto, el sábado a las 5.30 h. de la mañana nos presentábamos en Bagà unos 1.000 corredores dispuestos a dar la vuelta a la Sierra del Cadí, siguiendo los pasos de la ruta Cavalls del Vent con alguna concesión extra al recorrido original, como es el paso por la localidad de Gósol. En total, 94 kms. y 6.200 metros de desnivel positivo de pura montaña, diversión y sufrimiento.

Empezar una carrera superando 2.000 m. de desnivel positivo en 14 km., llegando a la cota máxima de la carrera (Niu del Àliga – 2.500m), es como comerte un entrecot de entrante. ¡Pues así es UP! Y si eres un corredor que acostumbra a entrenar en la Serralada Litoral de Barcelona (entre 0 y 300 m.), lo normal es que se te atragante. A pesar de ser consciente de mis limitaciones, de marcarme un ritmo “moderado” de inicio, la subida se me hizo muy larga y vi como muchos corredores me iban pasando. No quedaba otra que resignarse y pensar que después podría recuperar alguna posición. Por ese punto pasaba en la posición 69, muy lejos de la cabeza de carrera.

Una vez superado el primer escollo de la carrera, lo bueno es que te acabas de quitar 2.000 m. de desnivel positivo, del total de 6.200 que tiene el recorrido completo. Por tanto, ¡el que no se consuela es porque no quiere! Hay que buscar buenas sensaciones (y pensamientos, ya que será la cabeza, más que las piernas, lo que te llevará a acabar la carrera) que hagan disipar las dudas iniciales y seguir quemando kilómetros. Lo dicho, toca alimentarse bien e intentar disfrutar del recorrido, que es impresionante. “Objetivo, el próximo avituallamiento; y después, el siguiente… En total son 10 y ya he pasado por dos”, me decía.

Llegaba a esta carrera con un background negativo, pues había intentado acabarla en dos ocasiones sin éxito. El primer año, había abandonado en Prats d’Aguiló (mitad de carrera), y el segundo, en Gósol (un poco más de la mitad). Por tanto, por mi cabeza no pasaba otro pensamiento que no sea llegar a Gósol con buenas sensaciones para afrontar con garantías los últimos 36 kms.

Por el camino me voy encontrando con muchos amigos. Algunos estaban corriendo; otros vinieron a vernos y sus ánimos me dieron mucha vida y muchas ganas de seguir luchando para poder regalarles una buena carrera. Así pues, ahí estaba, en Gósol, ¡con buenas sensaciones y en la 24ª posición! Uff, vaya sorpresa, no era consciente de haber adelantado a tanta gente, así que seguramente unos cuantos debieron haberse retirado. Recuperar tantas posiciones me dio un buen subidón y, aunque sabía que de ahí a la meta los rivales cada vez serían más duros y costaría adelantarles, me animé a seguir intentándolo. Hasta que el cuerpo aguante.

Me avituallé bien y, entonces sí, ya me creía que la meta estaba cerca y que, mejor o peor, sería capaz de llegar. De hecho, me encontraba fuerte y cambié de objetivo. No me conformaba con llegar: quería intentar mejorar mi posición.

La última parte de la carrera fue seguramente la que más me favoreció. Tramos bastante “corredores” y menos altitud que en la primera mitad. Así que apreté los dientes y lo di todo. La subida al refugio de Sant Jordi se hizo bastante dura, llevaba ya muchos kms. en las piernas. Decidí no agobiarme y guardar fuerzas para la última bajada, que es larga. Si llegaba bien, podría ir a por todas. Y así fue. Después de una bajada rapidísima en donde aún pude avanzar a dos corredores, en 12 h. 14 min. crucé la ansiada meta de Bagá, en 17ª posición de la general y como tercer veterano.

Considero que hice una buena carrera, aunque siempre hay aspectos que se pueden mejorar. De todas formas, lo importante de UP 2019 era volver a sentirme corredor y sentirme capaz de acabar una carrera de ultra distancia. ¡Y lo conseguí!

Si bien 2019 ha sido el año más importante de mi vida por el nacimiento de mi hijo, deportivamente no ha sido como esperaba. Las prioridades cambian y, aunque seguiré corriendo, quiero disfrutar de ello como un hobby. De eso se trata.

Imagen: JCD Fotografía

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